El Prejuicio del Ser Humano

El Prejuicio del Ser Humano

Category : Reflexiones

Debemos comprender que en nuestro presente humano, aun prima ese principio de supervivencia, que nos hace casi el 99% de las veces, cuestionarnos a nosotros mismos, analizar en nuestro interior, si aceptamos relacionarnos o no con determinada persona, si deseamos seguir consumiendo comida rápida u optamos por una opción más de tipo Slow Food ; si preferimos vivir en una metrópoli o bien en la tranquilidad del campo, en contacto directo y sin restricciones de nuestra madre Tierra.

En fin, las decisiones que tomamos a partir de nuestros juicios de valor, siempre van a ir en yuxtaposición a nuestra supervivencia y el mejoramiento de nuestra calidad de vida. Por supuesto, bajo ciertas circunstancias, dificultades o patologías, muchas personas se inclinan al detrimento en su calidad de vida, llámese droga-dicción, alcoholismo, desórdenes alimenticios, entre muchos otros.

Podemos sentirnos totalmente identificados con la siguiente situación: ser invitado a cenar a la casa de un amigo o familiar, o bien a un nuevo restaurante autóctono, y enfrentarnos a la incómoda situación de contemplar el menú con cierta
perspicacia. Aquellos platillos que, sin afán de ofender, nos hacen dudar de ser probados. Miramos de reojo a nuestro alrededor, tal vez la carne o el pescado, sino el postre, nos sugiere una cierta idea preconcebida de cómo se supone que huele así como su gusto.

Esta idea preconcebida hace que de plano rechacemos incluir siquiera un bocadillo en nuestro plato, debido a que ya nuestro cerebro ha asumido que no nos va a gustar.

Este es un buen ejemplo de lo que es un prejuicio. Para definir lo con palabras sencillas, viene a ser una pre concepción, una idea asumida, sin bases sólidas, sobre algo o alguien y que en la mayoría de los casos suele ser negativo.

Juzgamos cuando conocemos lo que estamos tratando de valorar como “bueno o malo, correcto o incorrecto”. Prejuzgamos cuando no conocemos aquello a lo que estamos tratando de dar un juicio de valor. Y al no conocerlo, debemos emitir una opinión basada simplemente en apariencias, en la idea general, nada objetiva y somera de lo que percibimos.

En muchas ocasiones, el prejuicio surge a raíz de la manera en que nos conviene valorar algo o alguien, bien sea porque no nos agrada o porque no lo conocemos.

Y hablando de juicios, tampoco es justo valorar al prejuicio de una manera tan dura. Cada vez que prejuzgamos, esa naturaleza primitiva que aun mora en nuestro ADN sale a flote por una cuestión de supervivencia nuevamente. Buscamos auto protegernos de posibles cosas, situaciones, animales y personas que pueden ser posibles amenazas a nuestra integridad.

Para algunas personas los gatos son criaturas adorables. Para otros en cambio, pueden ser demonios disfrazados debido a situaciones poco agradables que han sufrido en algún momento de su vida con uno de estos felinos, y les ha hecho generalizar y computar en su cerebro que todos los gatos son “demonios”.

El gran problema del prejuicio es que nos elimina toda posibilidad de conocer y disfrutar de cosas, situaciones y personas a las cuales simplemente anulamos debido a nuestras pre concepciones en la mayoría de los casos, errónea, negativa y sin justificantes.

Etiquetar algo o alguien, equivale a tomarlo, señalarlo, aislarlo del resto y “clasificar-lo”.
Es muy posible que la acción de etiquetar surja en la confluencia del prejuicio y el juicio de valor. Examinemos un ejemplo:
Nuevos vecinos han llegado al barrio. Al tratarse de extranjeros, son tímidos y desconfiados, de manera que al pasar a nuestro lado no saludan, sino más bien buscan entrar rápidamente a su vivienda.

Lo más probable es que en ese preciso instante, adoptemos una idea errónea y sin base alguna sobre su comportamiento. Y entonces los prejuzgamos. Seguidamente, tomamos la decisión de no acercarnos ni siquiera hablarles, porque son “malas personas”. Ya hemos emitido un juicio de valor negativo en su contra. Y para rematar, los etiquetamos como “arrogantes, prepotentes”.

Hemos descartado cualquier posibilidad de conocer a estas personas, de saber quién realmente son, y quizá perdimos la oportunidad de llegar a tener grandes amigos.


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Santiago Antinogene

Es Muy Difícil Escribir Sobre Uno Mismo, Es Preferible Que Vos Saques Tus Propias Conclusiones, Se Que No Somos Moneda De Oro Para Caerle Bien A Todo El Mundo Y Es Muy Probable Que Haya Gente En Este Mundo Que Me Ame Y Otra Que Me Odie, Pero De Lo Que Estoy Seguro, Que Voy A Dar Lo Mejor De Mi Para Que Pueda Sumarte Valor

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